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Con preocupación, a la princesa del pueblo

Érase una vez una joven que tuvo que marcharse de la casa que compartía con su marido porque no era realmente su hogar. Sin pedir nada y con lo puesto volvió al humilde piso de sus padres, con su bebé y una pena muy grande, dejando el palacio en el que no había sido feliz y se había sentido como la Cenicienta.

Lejos de ocultarse y llorar sus cuitas en la soledad de su barrio, accedió a hacer pública su situación y la de su bebé, que no recibía las atenciones de su padre. La gente se identificó con ella, porque habían pasado por situaciones similares en carne propia o en la de sus hijos, amigos o hermanos. Y los gurús de la televsión y la prensa se encontraron ante un filón de proporciones desconocidas pero que era preciso explotar.

La joven se vio, de pronto, ascendida al trono de princesa del pueblo sin ser Lady Di, careciendo de estudios pero mostrando un gran corazón. Se desenvolvía bien ante las cámaras y le pagaban por desvelar sus cuitas y el abandono de su retoño. Como era buena persona todos se acababan encariñando con ella, le daban trabajo fijo, algunos incluso intentaban pulir sus aristas para que dejara atrás el pasado y fuera más feliz. Pero ya era tarde para la cenicienta del pueblo, que había entrado en una dinámica fácil y no supo evolucionar para encaminar su vida por otros derroteros.

Hoy, los que la siguen diariamente en el culebrón en el que se ha convertido su vida la quieren tal como es, otros la utilizan para incrementar sus índices de audiencia sin importarles las consecuencias, sin detenerse a pensar en que la princesa de barrio tiene sentimientos, no actúa, se expone cada tarde en carne viva. En la cadena rival, salvo alguna periodista con conciencia y nombre de piedra preciosa, los demás no tardan en hacer leña del árbol caído y se lanzan como fieras ante cualquier tropezón de la cenicienta. El otro día asistí, atónita, al despelleje colectivo a la que la sometieron, mucho peor que el que le infringieron sus hermanas de cuento -que al menos lo hicieron en privado-, recogiendo opiniones de la calle seguramente sesgadas, poniendo en boca de los que están callados palabras que nunca vieron la luz y todo por aumentar las audiencias y el consiguiente beneficio económico.

Aquí no se salva nadie, ni la cadena que acoge en su seno interesado a la princesa del pueblo ni la que la mofa de su situación actual. Todos, a su modo, la utilizan, no tengo muy claro quién lo hace de forma más vil: la descarada o la soterrada que se viste de compañerismo. Pero la situación me da miedo por ella, porque hay princesas que terminan formando parte de la lista de mitos cuando la vida las ha exprimido al máximo y terminan desapareciendo de un modo u otro de este mundo.

Me gustaría que la Cenicienta del pueblo se transformara en la Bella Durmiente, para que despertara de su letargo y fuera consciente de la situación, tomara las riendas de su vida y no se dejara influenciar por príncipes ni reinas malvadas. öjalá sea capaz de hacerlo, porque las cadenas de televisión tienen una jugosa y lucrativa presa entre sus fauces y no están dispuestas a aflojar las mandíbulas, y tirarán de ella como fieras en sentido opuesto hasta que su cuerpo aguante.

A las mujeres trabajadoras que no trabajan

Todos los años dedico este día a la mujer que no escribe, y republico un texto que escribí hace años y dediqué a mi madre. Este año, como me encuentro en un extraño estatus: el de mujer trabajadora que no trabaja, he decidido alterar esta rutina.

Me encuentro en el grupo de mujeres trabajadoras que no trabaja, bien por motivos de salud, por cuidado de un familar, embarazo de riesgo o porque han perdido su puesto de trabajo. Mi madre siempre me ha dicho que la liberación de la mujer constituye un atraso: debe trabajar en la calle y en casa, por lo que siempre anda sin tiempo para ella misma, con la obligación de cumplir en el hogar y en la empresa, de mostrar un aspecto impecable, llevar a sus hijos como pinceles y tener atendido al marido a todos los niveles. Como es bien sabido, todos estos objetivos implican realizar un complicado encaje de bolillos y a la postre, cuando se mira la labor terminada, no parece que haya quedado perfecta. Lo que yo le digo a mi madre, es que lo importante no es el resultado de la labor sino de que nos sintamos bien mientras la confeccionamos. Ahora que no puedo trabajar, me acuerdo de los que madrugan mientras yo sigo en casa en mi camita caliente, de los que tienen que conducir para ir al trabajo nieve o caigan chuzos de punta, de los que apenas disponen de tiempo para sentarse un ratido después de comer. A mí me sobra el tiempo a raudales y en cierto modo me siento una parásita social, a pesar de que no trabajo por motivos de salud. Me consuela pensar que dentro de unos meses estaré recuperada y volveré a la frenética rutina del trabajo y la casa, aunque esta última no está sólo a mi cargo sino que mi pareja y yo compartimos las tareas. Ahora la verdad es que las hace él ya que yo no puedo.  Y aunque mi situación cambie y vuelva al trabajo con nuevas y placenteras responsabilidades que supongo nos llenarán de alegría, tal vez me acuerde con nostalgia de algunas de estas mañanas en las que ahora no madrugo o que  no me levanto de la cama porque sencillamente no me tengo. Sí, seguro que me acordaré cuando salga de noche con un frío que pela hacia mi trabajo con la amenaza de una nevada, pero me sentiré feliz porque volveré a ser yo misma.

Desde aquí les deseo a las mujeres trabajadoras que no trabajan que superen sus dificultades y vuelvan a la vida que ellas desean, dentro o fuera de casa, pero felices.

Esto tiene que cambiar

Estamos en marzo y me temo que la primavera sólo llegará al Corte Inglés. La gente está tan harta del frío y de la lluvia que parece desquiciada, triste, con el sentido del humor perdido más allá del núcleo terrestre. Ayer presencié una pelea entre dos perros y sus dueños. Tengo que decir que me dio más miedo la de los dueños, que se dijeron de todo menos guapos, y si hubieran tenido algún arma a mano no dudo que la hubieran utilizado. Al menos los perros son inocentes, les domina el instinto, pero a los dueños se les supone una cierta dosis de civismo.

Esta mañana algún niño que debía estar sólo en casa o por un descuido de los padres, se había dedicado a tirar sus juguetes por la ventana. El suelo estaba alfombrado de objetos de plástico multicolores y la policía municipal miraba hacia las alturas intentando averiguar de dónde procedía la lluvia de juguetes.

Ayer un hombre mató a su novia en mi ciudad, y abandonó su cadáver en el coche, y allí permaneció, como dormida, hasta que los vecinos se percataron de que llevaba mucho tiemoo allí, sin moverse.

Los mejores periódicos de tirada nacional siguen publicando anuncios de contactos, muchos de ellos de mafias chinas que explotan de forma infernal a sus conciudadanas, y se embolsan una buena suma procedente de esas chicas que con poco más de 20 años ya están "quemadas". No quiero ni pensar qué será de ellas cuando ya no sirvan para los propósitos de sus "clientes" y sus captores. Recuerdo que en la novela de Isabel Allende, Hija de la fortuna, la autora denunciaba esa misma situación en la recién nacida California. Eso ocurría durante la fiebre del oro, y la as chicas chinas que ya no soportaban más su cruel destino o que ya estaban destrozadas simplemente las mataban. Supongo que la vida valía y sigue valiendo poco en ese pais, con tal de ganar dinero.

Estamos en marzo y los pájaros no se atreven a salir de su letargo. Los árboles muestran sus muñones desnudos a un cielo gris y no se escuchan los gritos de los niños en el parque. Los columpios se oxidan por falta de uso. Pero esto tiene que cambiar.

Noticias del IMC del Ayuntamiento de Burgos

  • Hoy 2 de marzo, a las 20:00 se presenta en la Sala Polisón del Teatro Principal: "Un recorrido en pictogramas: el camino de Santiago". La obra está dedicada al público infantil entre 3 y 8 años. En el mismo acto se rendirá homenaje a Juan Carlos Estébanez Gil.
  • El IMC junto con el Instituto Castellano y Leonés de la Lengua han editado un facsímil de la revista de poesía Artesa, que funcionó desde 1969 a 1985 y en la publicaron Camilo Jsé Cela, Victoriano Crémer, Jorge guillén, etc. y que dirigía Antonio L. Bouza. Se expondrá en el Arco de Santa María hasta el 28 de marzo y después se trasladará al Círculo de Bellas artes de Madrid y a la sala de exposiciones de Caja España en Valladolid.

El tiempo entre costuras

Es esta la primera novela de María Dueñas, y espero que nos regale muchas más. Desde el primer momento te cautiva con una prosa cuidada, sin caer en excesos, elegante y provista de una correcta dosis de pasión. El cóctel perfecto para disfrutar de una lectura muy agradable y adentrarse en un periodo triste y convulso de nuestra historia y de Europa. Como buena escritora, nos hace viajar a través de distintos paisajes, exóticos unos, como Tetuán o Tánger y otros más cotidianos aunque alejados en el tiempo, como Madrid entre los años 30 y los 40. La autora nos muestra personajes femeninos independientes, luchadores, que se abren caminos en momentos difíciles para todos, especialmente para las mujeres, y que desde distintos niveles sociales no se conforman con lo que el destino les depara e intentan sobrevivir, e incluso ayudar a que el mundo en el que viven sea mejor.

Tuve noticias de la novela por el programa Página2 -hoy lo emiten a las 20:30 en la 2, no se lo pierdan- y la historia me pareció muy atractiva. No me ha defraudado lo más mínimo, como la mayor parte de las recomendaciones que muestran en este programa televisivo.

Personalmente, me ha gustado mucho la descripción del "enamoramiento" que sufre la protagonista cuando sólo es una criatura inexperta e inocente. Ella no fue capaz de percibir lo que la autora nos muestra a los lectores: la entrada en escena de un tipo de hombre, el depredador, el cual sólo persigue poseer a una mujer de la que se encapricha, para dejarla cuando ya no le resulta atractiva. Es el tipo de hombre que mira de frente -es lo único bueno que se puede decir de él- y no engaña salvo que una esté dispuesta a dejarse camelar. Desnuda con la mirada y deja bien claras sus intenciones con sus gestos. Si caes en sus redes es que eres muy ingenua o que simplemente decides correr el riesgo a sabiendas de que vas a salir emocionalmente trasquilada. Siempre he pensado que eso no es amor, sino simplemente un acto de "caza" el amor verdadero es el que la protagonista experimenta mucho más tarde, y al que se resiste tras su experiencia anterior. También aparece en escena el primer amor, el sincero, el inocente, el que parece que será el único, pero que en realidad se trataba de un cómodo espejismo. Es el ejemplo del hombre bueno pero que no es capaz de volver loca a una mujer, y que resulta abandonado, y va amasando su rencor durante años, pues todo el futuro que se había construido con su primera novia se había caído como un castillo de naipes. Es este otro tipo frecuente de amor, y otro tipo de hombre víctima del olvido, y son las mujeres las que en un momento dado deben ser honestas consigo mismas y plantearse si es ese el hombre con el que pasarían el resto de su vida. Si la respuesta es no, dejarlo es la única salida, muy dolorosa, pero consecuente. Es este tipo de relación la que también está presente en la vida de la protagonista. Todos estos prototipos de "amores" pasan por su vida en un corto periodo de tiempo, lo que pudiera parecer a priori imposible. Créanme, no lo es.

También he disfrutado mucho con la recreación de un taller de alta costura de aquella época, en la que las costureras debían derrochar glamour y se dejaban los ojos y la espalda cosiendo para las damas de alta alcurnia o simplemente nuevas ricas cuya única preocupación era lucir un modelo adecuado a su posición. Cuando la protagonista habla de cómo se sentía cuando era pequeña y estaba en el taller de Doña Manuela, en el que trabajaba su madre y luego también ella, recordé las tardes que pasé en el taller de costura situado en frente de la casa de mi abuela, en el que trabajaba mi prima. Me encantaba pasar las tardes entre las costureras, sentada entre ellas, entreteniéndome con un recorte de tela y alguna aguja enhebrada. En el pueblo, la única salida profesional de las mujeres era trabajar en un taller de costura o marchar a Madrid de asistentas. De hecho, familiares míos también regentaron talleres, aunque ninguno de ellos lo eran de alta costura, pero sí de prendas muy hermosas, dignas, destinadas a grandes almacenes. Esto ocurrió hace unas décadas, antes de que esos almacenes y grandes marcas abandonaran sus talleres manchegos y desviaran su producción a países donde la mano de obra es más barata.

Si desean embarcarse en una aventura fascinante, llena de glamour, historia y diferentes paisajes, no lo duden. es su novela.

Si desean poner rostro a los personajes, muchos de ellos reales, ciudades, y demás lugares en los que transcurre la acción los tienen en http://eltiempoentrecosturas.blogspot.com/

 

Citas sobre La elegancia del erizo (II)

Esta frase que reproduzco a continuación aparece entrecomillada en el texto, y es Paloma la que aclara que pertenece a un invitado de su padre, y que no está muy de acuerdo con él. La frase es demoledora y no deja de tener su miga:

"Los que saben hacer las cosas, las hacen; los que no saben, enseñan a hacerlas; los que no saben enseñar enseñan a los que enseñan, y los que no saben enseñar a los que enseñan se meten en política"

Creo que no necesita aclaración. A mí que, soy docente, me resulta un tanto dura, que quieren que les diga.

Renée:

Sobre la enfermedad:

"Cuando la enfermedad entra en un hogar, no se apodera sólo de un cuerpo, sino que teje entre los corazones una tela oscura que entierra toda esperanza"

Esta frase también es demoledora y muy cierta, en este caso sí que me identifico con ella. Comencé este blog hace ya unos años, cuando la enfermedad entró de lleno en nuestra familia y nos sentíamos como atrapados en arenas movedizas. Por suerte, tras muchos meses, la enfermedad se superó y pudimos soltarnos de esas arenas y volver a la vida como si nada hubiera ocurrido.

 

 

Citas sobre La elegancia del erizo, de Muriel Barbery

Las protagonistas de esta novela son Renée (portera de un edificio parisino) y Paloma (una adolescente que vive en dicho edificio). En el texto se alternan pequeños capítulos, en cada uno de ellos una de ellas habla en primera persona. Estas son algunas de las perlas que sueltan estos personajes:

Renée: "¿Qué es una aristócrata? Una mujer a la que la vulgaridad no alcanza pese a acecharla por todas partes"

"El contador de historias transforma la vida en un río de resplandecientes reflejos en el que se anegan la pena y el tedio"

Esta frase parece estar escrita para Javier Gil, el mago artífice de La poesía es un cuento.

Sobre los libros:

"Había visto a los mayores de la clase mirar en ellos invisibles rastros, como si una misma fuerza les moviera a todos y, sumiéndose en el silencio, extraer del papel muerto algo que parecía vivo."

Yo recuerdo esa misma sensación cuando me llevaron por primera vez al colegio, y había niños mayores que sabían leerr. Por más que lo intentaba no conseguía sacar nada del libro de color malva que tenía un molino en la portada. Recuerdo el libro como si lo viese ahora mismo, no muy grande, de pastas duras y de un precioso color malva. ¿Alguien tiene ese puñetero libro? me haría un favor, pues por fin podría averigüar qué demonios escondían sus páginas.

La elegancia del erizo

Esta novela de Muriel Barbery no necesita mucha publicidad, pues el boca a boca y la prensa que recoge las noticias literarias ya se ha encargado de difundir sus virtudes, no en vano ha sido superventas en Francia. Eso no quiere decir que sea un libro "fácil". Sus páginas están impregnadas de filosofía -la autora es profesora de esta disciplina-. En mi opinión se extiende demasiado comentando algunos aspectos de esta cuestión, profundizando demasiado en esos temas. Para los que no nos gusta la filosofía -lo siento, es así en mi caso-, esos párrafos son un auténtico castigo. Por suerte no son demasiados y el resto de la novela es una auténtica delicia. Además, cuando la autora se extiende en términos filosóficos corta el ritmo de la narración, importantísimo para mantener el interés del lector. Por suerte, la historia es tan potente que al final se puede saltar todas esas divagaciones filosóficas y continuar con lo que verdaderamente nos ha cautivado: la vida de las dos protagonistas y los personajes secundarios, no menos interesantes.

La metáfora que encierrra el título es una preciosidad y de  nuevo un tema recurrrente en la literatura se cuela entre las páginas de esta novela: las apariencias engañan. También encierra un mensaje de esperanza, luz y de superación, y un inmenso amor por la cultura. Es de esos libros que no se olvidan, y sus personajes son de los que te roban el corazón.

No tener donde caerse muerto

En la localidad de Huerta de frailes los vecinos, literalmente, no tienen donde caerse muertos. La verdad, para ser justos, es que sólo puede fallecer uno, pues sólo queda espacio para una tumba. Se encuentran indignados, pues se trata de una población envejecida, en la que suponen van a necesitar más espacio. Así que este problema, curiosamente, parece quitarles el sueño y también el sosiego en lo que les quede de vida.

Supongo que el arraigo de las personas mayores a su tierra y a sus costumbres es tan grande que no pueden soportar la idea de que sus cuerpos no descansen junto a los de sus vecinos y antepasados. En la denuncia que hacían en un programa de televisión manifestaban que estaban dispuestos a ceder el terreno comunal necesario y a aportar parte del dinero para construir el nuevo cementerio, pero el ayuntamiento del que dependen se negaba a ello.

A mí, que me da lo mismo lo que hagan con mi cuerpo una vez que ya haya dejado de existir, todo esto me parece surrealista. Siempre está la posibilidad de la incineración. Pero para estas personas ancladas en las tradiciones esa opción no entra en su forma de ver el tránsito a la otra vida. Desde luego nunca se me ocurriría amargarme la vida por lo que me pasara tras la muerte. Creo que hay problemas más importantes que resolver. En cualquier caso, la cuestión es que esos ciudadanos tienen derecho a tener su cementerio, más aún si corren con la mayor parte de los gastos.

De todos modos, les sugiero que hagan como en otros países, fosas verticales, que ocupan menos espacio, y que echen un vistazo al cementerio judío de Praga, eso sí que es hacinamiento post-mortem, pero tiene su encanto macabro.

Aceitunas aliñadas

Siempre pensó que aquella receta era de su madre. Sin embargo, su madre tras probarlas un día le dijo que no, que nunca había comido unas aceitunas como aquellas, e incluso le pidió que le anotara los ingredientes del aliño. Por más que rebuscó en su memoria no encontró la fuente de la receta misteriosa, y concluyó que tal vez la había descubierto de una manera fortuita, mezclando ingredientes que todo el mundo tiene en la cocina y que casualmente se encontraban en la proporción adecuada. Dio a probar las aceitunas a sus visitas, sin decir nada, junto con las consabidas patatas fritas de bolsa y las almendras tostadas, y todo el mundo alababa el sabor de las aceitunas y le pedía la receta. Así que decidió escribirla por si alguna vez lse perdía en el fondo de su mente tan misteriosamente como había llegado.

Aceitunas aliñadas:

500 gr de aceitunas negras

2 ajos  y partidos por la mitad sin pelar

1/2 limón y partido en cuatro trozos

1 cuacharadita de tomillo seco

2 hojas de laurel

Una pizca de sal

3 cucharadas de vinagre

Agua

 

Se colocan las aceitunas en un recipiente hermético. Se añaden todos los ingredientes y se cubren con agua. Se pueden comer una semana después de su preparación y aguantan muy bien en el aliño -todos los ingredientes, además de dar sabor son conservantes naturales-. Servir escurridas en un platito o bien añadir a las ensaladas.

 

Pollo a la cocacola

Inauguro esta sección del blog con este comentario a un plato riquísimo. La gastronomía aparece siempre presente en la literatura, por lo que no desentonará para nada en este blog ya variopinto de por sí.

Los viernes Arguiñano suele llevar a su programa a Arzak, que siempre trae alguna "novedad" gastronómica. El otro día la supuesta "novedad" me hizo mucha gracia, pues Arzak mostraba las utilidades de los refrescos de cola, y uno de los platos que nombró fue el pollo a la cola. Y digo que me hizo gracia pues hace años que se puede degustar este plato en "La Cueva", un restaurante de Villadiego (Burgos), que se caracteriza por tener una excelente cocina casera y a buenos precios. La primera vez que me lo ofrecieron me sorprendió y seguí la recomendación pues todo lo que guisan me encanta, y no me defraudó. El pollo estaba estupendo. Tiempo después tuve la oportunidad de ver cómo lo cocinaban, y venía a ser más o menos lo que sugirió Arzak. Al parecer, en "La Cueva" el plato lo importó una cocinera sudamericana que ya no trabajaba allí. Así que la receta ha cruzado el charco y ya no soy capaz de seguirle la pista.

De todos modos, si viajan por Burgos, les recomiendo detenerse en este pueblo, que tiene una bella y curiosa plaza, así como dos iglesias y una ermita muy interesantes. Coman en "La cueva" y se sorprendern con el menú del día: por 9 euros se puede elegir entre, al menos, una decena de primeros, de segundos y postres caseros. A destacar las verduras y el puré de verduras como primeros, y en los segundos resulta difícil elegir: además del pollo a la cocacola -que no siempre tienen-, los escabechados son insuperables, cualquier carne guisada está estupenda, el pollo o el lomo al queso también es exquisito. Los pescados que ofrecen son muy frescos. En cuanto a los postres todos están muy buenos. Las tartas son caseras, a mí me encanta la de naranja, y el arroz con leche es excelente.

También hay posibilidad de comer a la carta, pero con semejante menú no merece la pena. El mismo establecimiento tiene una casa rural preciosa en el pueblo.

Nostalgia de la tierruca

Cuando me preguntan de dónde soy, siempre tengo serias dificultades para contestar. La razón se encuentra en que he vivido en muchos lugares y tengo el alma repartida por varios rincones de la geografía española e incluso europea. Nací en Madrid, pero mi familia es de origen manchego, por lo que parte de mi infancia transcurrió en esas tierras inmensas y luminosas. Pero también pasaba los veranos en Cantabria, y ya se sabe que los recuerdos felices de la infancia se quedan en el corazón para siempre, como un refugio seguro al que poder regresar. Y la verdad es que cuando retorno, ya como adulta, una vez que el coche comienza atravesar la cordillera cantábrica y los prados verdes sustituyen a los campos de cereal, una gran felicidad se apodera de mí. Esa sensación de plenitud siempre se repite, es como un bálsamo que me hace olvidar las tensiones y los sinsabores cotidianos.

Por una serie de razones hace meses que no veo esos prados, y que mis ojos no se sumergen el el azul misterioso del mar. No recorro los caminos que todo el año ofrecen sus flores ni contemplo pastar a los caballos. Echo terriblemente de menos la sensación de pasear por el campo cuando cae la tarde, comienzan a ladrar los perros y el mundo se recoge en una calma maravillosa. Extraño volver a casa con un ramillete de hermosas margaritas y trajinar en la cocina para preparar la cena. También me acuerdo de otras tardes en las que aprovecho los últimos rayos de sol para leer en la terraza mientras la humedad comienza a barnizarlo todo con su patina de frescura.

Pero sé que volveré y allí estará esperándome, Cantabria, como cuando era niña.

Los nuevos caleidoscopios y otras noticias

Se están cocinando los nuevos números de caleidoscopio:

  • el nº 2 de la revista infantil y juvenil, que saldrá para el día del libro
  • el nº 8 de la revista caleidoscopio, que como viene siendo habitual estará listo para la Feria del Libro de Burgos

Prácticamente los números están cerrados, y contamos con nuevas y estupendas colaboraciones.

Diversos colectivos están intentando organizar unos actos de homenaje al poeta Miguel Hernández, y se ha invitado a participar a la tertulia Caleidoscopio. Ya os contaré cómo se materializa esta estupenda iniciativa. Desde este blog, con todo el cariño también se colaborará en la medida de lo posible en este homenaje.

NUEVO PROGRAMA SOBRE LITERATURA: "Silencio, se lee" se emite los sábados:

  • TV CYL7  13:25
  • TV CYL8   20:15

Lo descubrí el otro día por casualidad. Entrevistaban a Gustavo Martín Garzo, y me pareció un programa muy interesante para los que nos gustan los libros.

 

 

Nuevo blog literario

La escritora Elena Camacho Rozas ha publicado recientemente un blog en la red, de carácter literario. En él podéis encontrar sus obras favoritas, lecturas recomendadas, poemas, microrrelatos y muchas otras cosas. Os lo recomiendo vivamente:

http://elenacamachorozas.wordpress.com

Que lo disfrutéis

 

 

Trilogia Millenium

Hay best-sellers que me he negado a leer después de que otros me defraudaran, no porque fueran best-sellers. Una de las últimas decepciones fue La catedral del mar. Me pareció una mala copia de Los pilares de la tierra, y hacia la mitad me aburrió bastante y lo dejé. Lo mismo me pasó con La hermandad de la sábana santa, pero luego La Biblia de barro me encantó, así que si cae en mis manos el segundo libro de Ildefonso Falcones lo leeré.

Con la trilogía de Millenium me pasaba otra cosa, era una especie de idea de llevar la contraria a todo el planeta, pero a la vez sentía una enorme curiosidad. Finalmente me han dejado los dos primeros libros y he de decir que me han encantado. Estoy deseando leer el tercero y lamento que el autor haya fallecido, pues podría habernos regalado lecturas estupendas. Los personajes están muy bien construidos, sobre todo el de Salander, yo diría que es único. Se trata de una auténtica heroína que sobrevive a pesar de que otros se empeñan en hundirla. El protagonista masculino también atrapa por su tenacidad y su sentido de la amistad. También aparecen personajes realmente despreciables. La trama es buenísima y el autor sabe administrar con maestría el suspense. Mi única crítica es que sus personajes parecen alimentarse sólo de café y sandwiches o de comida precocinada en el mejor de los casos. No sé si comerán así en Suecia, aunque imagino que el café será bastante flojo, dada la cantidad que toman. Durante la lectura sólo me apetecía comer sandwiches y tomar café, como los protagonistas y en algún descanso de la lectura lo he hecho. Los personajes no podían dejar de investigar y yo nó podía dejar de leer los resultados de sus pesquisas.

Ya sé que esta trilogía no necesita publicidad a estas alturas, pero si queréis que un libro os atrape de verdad y tener el entretenimiento asegurado, no dejéis de leerla. Nunca olvidaréis a Lisbeth Salander.

Mil gracias a los que salvaron la pinacoteca del Prado

Leo en el Diario de Burgos la historia de la salvación de muchos de los cuadros del Museo del Prado durante la Guerra civil. Como siempre, Rodrigo Pérez Barredo describe y escribe como los ángeles un capítulo de nuestra historia. Suelo leer sus artículos, porque es de los pocos periodistas que son capaces de crear un texto maravilloso sobre cualquier tema. No me gusta el deporte, pero hasta sus crónicas de ciclismo me encantan. Suele rescatar también temas históricos de gran interés como el que comento hoy.

Cuando visitamos el Museo del Prado no somos conscientes de cómo se han conservado esas obras, nos parece que con unos vigilantes y unos restauradores basta. Pero nos olvidamos de las guerras que han sacudido a muchas ciudades europeas y cómo los ciudadanos anónimos, en muchos casos, han sido los artífices de la salvación de sus museos, como, por ejemplo, el Hermitage en San Petersburgo. Pagamos una entrada o incluso lo visitamos gratis, desconociendo que muchas personas arriesgaron sus vidas por salvar un patrimonio cultural insustitutible. Que las personas pongan en juego su más preciada posesión, la vida, por unos lienzos resulta increíble. En este caso fue María Teresa León la responsable de dirigir la operación de salvamento. Desde luego tanto ella como todos los soldados que participaron en la misión deben haberse sentido muy orgullosos. Desde mi modesto blog les doy las gracias, y cuando vuelva a ver los Velázquez, Tintoretto, etc. me acordaré de ellos. Los ciudadanos tenemos una deuda de gratitud con ellos para toda la eternidad.

A vueltas con el burka

De nuevo los tertulianos de la radio y la televisión ya tienen nuevo tema para entreternos, aunque en esta ocasión resulta sumamente doloroso. En una sola ocasión he tenido a mi lado a una mujer con burka. Fue en un supermercado de una ciudad inglesa, Hull. Ella caminaba junto a un hombre, vestido con un moderno chandal. A mí el mundo se me vino encima y recordé la novela Mil soles expléndidos, en la que una de las protagonistas narra lo que supene ir cubierta con esa prenda infame.

El burka representa lo peor de una sociedad que se empeña en ningunear, explotar y humillar a las mujeres. Una sociedad dominada por hombres que se olvidan que nacieron del vientre de una mujer, que lo acunó amorosamente, soportó las incomodidades del embarazo y los dolores del parto, en países donde la asistencia sanitaria está practicamente ausente. No podemos permitir que esa imagen se multiplique por nuestros países europeos, no se trata de una simple moda, sino de un símbolo de opresión. No es una cuestión de respeto a una religión cuando esa  religión no respeta a las mujeres.

Pero tengo un temor, un temor enorme que apenas me atrevo a escribir. Si no permitimos que esas mujeres salgan a la calle con burka tal vez sus maridos las recluyan en casa, lo que supone no ir siquiera al médico cuando están enfermas, y como ocurre en Afganistán, si el marido muere ni siquiera pueden trabajar por lo que sólo les queda el camino de la mendicidad para dar de comer a sus hijos.

Si se lee Mil soles expléndidos, escrito por un hombre de forma magistral, una se da cuenta que lo peor que le puede ocurrir a una mujer es nacer en el seno de la "incultura" talibán, en la que está condenada a malos tratos y vejaciones continuas. Casi es mejor la muerte que soportar esa vida corriendo el riesgo de engendran hijas que sufrirán esas torturas e hijos que se convertirán en torturadores.

Encima ahora se están planteando incorporarlos al frágil gobierno afgano. No es la primera vez que los americanos subvencionan a los talibanes, ya lo hicieron hace décadas para luchar contra los rusos, y fijáos a lo que hemos llegado. Pero la gente no quiere saber historia y le importa muy poco lo que les ocurra a esas mujeres de mirada perdida que en alguna ocasión protagonizan la portada de una importante revista para que le den un premio prestigioso al fotógrafo.

Aún siento el temblor que me invadió al encontrarme con aquella mujer oculta a los ojos del mundo por el burka, no creo que ninguna lo lleve por gusto, apenas se puede ver ni respirar a traves de esa fina rejilla. Espero que el gobierno francés no lo permita.

Manías

 

 

No soportaba el tic-tac de los relojes. Se hicieron patentes cuando murió su abuelo. El silencio que acompañó al dolor se volvió sólido y opresivo. Las paredes evitaron sus conversaciones anodinas y el tic-tac sustituyó al sonido dulce del martillo golpeando el yunque en la cercana fragua.

 

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Tal vez le incomodaba sorprender los cajones abiertos, descolgados, porque se asemejaban a lenguas a punto de desprenderse. Y eso duele.

 

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Seguro que le molestaba terriblemente contemplar los cajones abiertos porque le recordaban cadáveres con sus vísceras a la vista.

 

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Tenía la casa siempre a oscuras para evitar que el sol le arruinase los muebles. Encendía la luz eléctrica aunque fuese pleno día. Al poco tiempo tuvo que tirar los enseres de madera devorados por una variedad de carcoma adicta a la oscuridad.

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Quizás le disgustaba ver la tapa del inodoro abierta porque representaba una gran boca amenazante dispuesta a tragarse todas las horquillas.*

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* Los diseñadores de inodoros inventaron las tapas para desquiciar a los que piensan que las tapas están para cerrar los agujeros sin retorno o simplemente que es una cerdada dejárselas desafiantemente abiertas.

webs, publicaciones y programas sobre decoración y manualidades

Ya sabéis que también soy aficionada a estos temas y alguna vez he publicado alguna dirección interesante. Las que os voy a comentar las he encontrado en el suplemento micasa + práctica de la revista de decoración micasa. En el nº 184 aparecen un montón de manualidades interesantes y nuevas. Digo esto último porque soy adicta a esta revista y últimamente se limitaban a repetir ideas de otros números, supongo que será por la crisis. Pero en este se nota que han hecho un esfuerzo y aparecen bastantes ideas buenas para hacer. Incluso dos páginas que recomiendan webs, de las cuales a mí me han gustado dos:

www.woomanualidades.com  en la que aparecen muchas propuestas interesantes y fáciles de hacer

www.woohogar.com que recoge varias ideas sobre decoración

En antena nova, todas las mañanas, creo que a partir de las 11:30 tenéis tres programas interesantes: uno de manualidades, otro de la mujer y un tercero de decoración y cocina. A mí me gustan el primero y el tercero, suelo grabarlos para verlos tranquilamente. El de manualidades: Bien simple me encanta, presentan proyectos de objetos reciclados, tejer, pintar, arcilla polimérica (fimo), etc. en el tercero. tu casa tu cocina, te proponen ideas de decoración, alguna manualidad y una receta de cocina. A destacar en ambos programas la simpatía y el buen rollo de los presentadores, que también es de agradecer. ESTE PROGRAMA YA NO SE EMITE, IGNORO SI LO VOLVERÁN A EMITIR EN EL FUTURO-12/2/10

Por último no quiero olvidarme del programa de Yolanda en telecinco, los sábados a las 12:30, Decogarden, del equipo de Bricomanía. En este programa la presentadora decora la habitación de un espectador, pero también reciclando objetos, con poco dinero y adaptándose a las necesidades de las familias. Siempre se puede sacar alguna idea fácil y resultona. Si no tenéis tiempo para ver estos programas en su horario habitual, con grabarlos es suficiente.

Por último, recordaos que en las bibliotecas públicas tienen también libros sobre manualidades y decoración, yo he aprendido mucho con ellos, sobre todo decoupage, así que no hace falta gastarse mucho dinero, sobre todo si reciclamos objetos y materiales y obtenemos información en la web y las bibliotecas públicas.

La biblia de barro JULIA NAVARRO

Me parece una novela valiente, mucho mejor que La hermandad de la sábana santa, que pone de manifiesto una realidad que uno se imagina, pero que en el fondo desea que no sea cierta: la existencia de seres malvados sin escrúpulos. No es un libro más secretos relacionados con la iglesia que harán tambalearse a la humanidad sino mucho más seria.

Me ha gustado muchísimo más que La hermandad de la sábana santa, que incidía en un terreno un tanto trillado por otros novelistas, y que ya cansa, que es el de las hermandades y la custodia de secretos tipo el Código da vinci y otros. Una de estas novelas está bien, pero tantas ya cansan.

Sin embargo en La biblia de barro, Julia Navarro pone de manifiesto sus dotes como periodista y su conocimiento de la política internacional para ilustrar una historia terrible que aconteció durante la segunda guerrra mundial y los tejemanejes económicos que son el trasfondo de todas las guerras, en este caso conectando con la guerra de Irak. Observando la tragedia en Haití me imagino que ya habrá una serie de personajes frotándose las manos y repartiéndose el botín de la reconstrucción de este país castigado por la esclavitud, la explotación, la corrupción, el olvido y ahora un tremendo terremoto. Estos personajes probablemente sean los mismos que se las prometían felices en los meses previos a la invasión de Irak. Ya se sabe que las guerras y las catástrofes destruyen a miles de personas, pero siempre existe una minoría dispuesta a hacer negocio con el sufrimiento de los demás. Esperemos que no se olviden de Haití después de unas semanas, como solemos olvidarnos de lo que ya no aparece en la prensa diaria.

Hay quien dice que la autora se aprovechó de la tragedia de Irak, yo soy de las que opino que dada la confusión internacional sobre el origen de la guerra, los falsos motivos de la misma y el desastre al que se ve abocada la población, es necesario que se escuchen las voces que nos abran los ojos, aunque lo que veamos no nos guste y nos parezca el máximo exponente de la depravación humana. No debemos mirar a otro lado porque la tragedia no nos salpique directamente.