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Paul Newman en mi habitación

Lo confieso. Era él y no Glen Ford quien velaba mis sueños. Me acompañó desde un póster en blanco y negro del que tuve que prescindir cuando me casé. No me pareció adecuado compartir mi alcoba con dos hombres y tuve que elegir. Pero Paul siempre ha estado en mi corazón y mi marido comprenderá perfectamente que así fuera. Todos los hombres admiraban igualmente a este actor portentoso que parecía, además,  buena persona. Para mí era un dios griego hecho carne para hacernos más felices e incluso mejores.

Sabía que estaba enfermo, que en algún momento el destino cruel de los mortales nos lo arrebataría. Desde entonces le lloro. No me atrevo a ver ninguna de sus películas, ni a hojear siquiera su biografía, expléndidamente ilustrada con bellísimas fotos. Sólo Dios sabe, si existe, lo que hubiera dado por verle en persona. Y si ese Dios existe, y tiene a bien enviarme al cielo cuando acaben mis días, donde a buen seguro él estará, me gustaría encontrarle entre las nubes, el éter, o lo que haya allí. Seré buena, por si acaso. Tal vez aún tenga una oportunidad.

Las tópicas y típicas lecturas de verano

Las tópicas y típicas lecturas de verano

Me he divertido mucho con las aventuras -y desventuras- del increíble Pomponio Flato. Eduardo Mendoza nunca me defrauda. Si quieren pasar un buen rato con un misterio y trasladarse a otra época sin perder la vista al sentido del humor, ese es su libro. Sin embargo, otra novela ha cautivado mi corazón y me ha permitido acercarme a la cruel realidad que han vivido y viven las mujeres en Afganistán: Mil soles espléndidos, de Khaled Hosseini. Es una gran historia, una historia de amistad entre personas, a priori, enemigas; una historia de desarraigo, de una inmensa soledad nacida del ser diferente, y también, cómo no, una bonita historia de amor, que nos muestra que no todos los hombres son tan crueles como los talibanes. También es una historia de guerra, hambre, muerte y separación. Lo más llamativo es que está escrito por un hombre, un hombre que ha sabido pintar el alma femenina con tanta precisión, que resulta inverosímil en el mundo occidental de ideas preconcebidas. El autor es hijo de un diplomático y de una profesora, y escapó de su país para estudiar y vivir en Estados Unidos. Escribió también Cometas en el cielo, sobre la que se ha realizado una película. Mil soles espléndidos es un libro que además conmover enseña, enseña la historia reciente de un país totalmente desconocido, del que sólo nos llegan imágenes del desierto, de mujeres ocultas por el burka y de nuestros soldados que permanecen allí para salvaguardar la paz. Tras leer la novela me temo que nunca habrá paz en ese país. Ojalá me equivoque, y que las Laila y mariam lleven unas vidas dignas y felices.

microrrelatos y ascensor

De nuevo la tertulia os invita a participar enviando un microrrelato o micropoesía cuyo eje temático es el ascensor. Sugerente, ¿no?

Si os doy las palabras ascensor y relato, ¿cuál es la primera palabra que acude a vuestra mente?

Prometo leer vuestras colaboraciones en la tertulia literaria Caleidoscopio el próximo 10 de abril. Esto  no es un concurso, y lo importante es participar y saber que otros disfrutarán con vuestro ascensor. Prometo publicar el mío. Hasta pronto.

nueva revista literaria en la red: maisontine

Ha aparecido una nueva revista literaria en la red, con un nombre que tiene un interesante origen. os sugiero que entréis en  WWW.maisontine.es Me gustó mucho la presentación. Espero que os guste.

¿Quieres participar en la Tertulia Caleidoscopio?

La palabra clave para la "tarea" de esta semana es: Híbrido.

Si deseaís que vuestros trabajos se lean en la tertulia, podéis dejar en el comentar poemas, microrrelatos o cualquier pequeño texto que os sugiera la palabra. El último día es el martes 22 de enero. Ánimo, os esperamos.  Guiño

Concurso de microrelatos de la cadena Ser

Si queréis enviar vuestros microrrelatos a la cadena Ser, en esta dirección encontraréis las bases del concurso y el formulario.

http://www.escueladeescritores.com/concurso-cadena-ser

Nostalgia navideña

Nostalgia navideña

a Crisanta, in memoriam

Tal vez nunca imaginaste la trascendencia de tus actos, de esos pequeños detalles con que convertías la llegada de la navidad en un auténtico regalo. Durante años mi hermana y yo tuvimos la suerte de compartir contigo esa ilusión que depositabas en todo. Cuando vi la casa de mi hermana en navidad, con sus hojas secas de plátano en la pared, las lágrimas acudieron a mis ojos, y por un instante fui esa niña que contemplaba maravillada el rincón de tu salón, con sus velas y sus hojas detenidas en la pared. En aquella época las velas sólo se usaban en nuestro país en las iglesias o cuando había un corte de luz, y las tuyas eran una especie de reclamo exótico para nuestros ojos. Supongo que fue un recuerdo de Alemania, de los años que pasaste allí trabajando como otros españoles. Esas navidades contigo y con la tía eran una auténtica delicia: meriendas en el Corte Inglés. película navideña de estreno en un gran cine de Madrid, visita al parque de atracciones o al zoo.

Yo no coloco las hojas -todavía-. hasta ahora había pasado las navidades fuera de casa, pero a partir del año próximo estarán presenten esas hojas. Aunque quiero que sepas que, como tú, guardo las figuritas de los roscones en una pequeña balda. Recuerdo que tenías decenas de ellas en la despensa. Como ves, las dos hermanas hemos conservado tus tradiciones, cada una a nuestro modo, y aunque no dejaste hijos en este mundo nosotras te recordamos. Sólo lamento que nuestra hermana pequeña no llegara a tiempo de ser partícipe en estas escapadas navideñas, porque nos dejaste muy pronto, demasiado pronto, y las navidades perdieron el encanto que las hacía especiales. Sólo espero que seamos capaces de recuperar esa magia y transmitir la felicidad que aportan los pequeños detalles llenos de cariño a Alvar.

Tarea de Caleidoscopio

Pertenezco a la Tertulia literaria Caleidoscopio, que, por cierto, tiene su próxima revista a punto de caramelo. A veces empleamos un conocido recurso para espolear nuestra imaginación en busca de relatos o poemas. Esta fue mi pequeña contribución -tienen las palabras que debían utilizarse en negrita-:

NI UN ANILLO

 Ni un anillo, ni una flor,
ni una caja de bombones,
tan sólo me regalaste
un sábado de amarillos y de peces,
una quimera.
 Como un tesoro guardo
en la retina, las luces del invierno,
en la ausencia del águila
devoradora de vírgenes y santos.
Añoro el tacto de tus pestañas
sobre mi rostro febril
y estúpido de amores.
 Tu oficio te ha arrojado a los suelos
y te ha arrebatado el alma de guajiro.
En el ají te recuerdo
como un viento exótico
que me despeinó la cabellera.
 Y te recuerdo,
maldita sea.

FELIZ NAVIDAD Y PRÓSPERO AÑO 2008

Ya sé que felicitar la navidad y desear un "próspero" año nuevo es algo muy manido, pero no deja de ser una excusa y una maravillosa oportunidad para entrar en contacto con los viejos amigos. Uno de ellos me ha dado un merecido tirón de orejas por tener desatendida la bitácora. Como cada año se supone que hay que proponerse nuevos retos,  y yo no estoy dispuesta a ir al gimnasio ni a empezar ninguna dieta, me he marcado como reto mantener el blog lo más actualizado posible.

Me gustaría daros las gracias a todos aquellos que entráis en este rincón literario. Un escritor necesita lectores para retroalimentarse y seguir creando, y también necesita leer, para seguir creciendo como escritor y como persona. Dicho esto, no me avergüenza decir que no he leído La montaña mágica de Thomas Mann, pero estoy en ello. Y os recomiendo otro libro de otro premio nobel, La taza de oro, del autor de Las uvas de la ira. Como comentaba hace unos días con una compañera, en ocasiones nos olvidamos de la trama de la historia para zambullirnos en la belleza de las palabras y en la frescura de unas frases bien hilvanadas. Eso ocurre con La taza de oro, que a pesar de ser una historia de piratas y ya pasé la edad de ese tipo de lecturas, la prosa es tan serena y eficaz que me he adentrado en la historia del temible pirata Henry Morgan como si tuviera doce años, y con la misma emoción con que leí La isla del tesoro.

He recibido ya un regalo navideño estupendo, un libro de cuentos de Emilia Pardo Bazán editado por Lumen. Así que estas fiestas se presentan sosegadas, en compañía de seres queridos -por desgracia no de todos- y de libros.

Esta tarde, 24 de diciembre, he charlado con el vigilante que trabaja en la obra contigua a mi casa. El hombre pasará la Nochebuena en su garita, resignado a su suerte "la de los pobres", me repite. Y yo me siento inmediatamente culpable de ser tan afortunada y también me da rabia que otros desperdicien su felicidad disgustados por sandeces y haciendo la vida imposible a sus semejantes. El año pasado nuestra nochebuena transcurrió en un hospital, este año estamos en casa, y desde aquí mando un cariñoso abrazo a todos aquellos que permanecen ingresados, a sus familias, y a todas aquellas personas que trabajan mientras los demás disfrutamos.

 

Al pie de la escalera

A todas ellas y por que no sean más.

 

 Al pie de la escalera se quedó suspendido, como un hilo abandonado por una vieja araña. Aún en el aire percibía el leve perfume caro que la perseguía como una nube tenue rellena de flores cítricas. Tan sólo habían transcurrido treinta y dos segundos desde que el cuerpo de la joven escapara veloz escaleras arriba como si en vez de besarla la hubiese aterrorizado con una mirada cruel. Su silueta aún temblaba entre las sombras descolocadas del portal. El sonido de su voz, suave y penetrante, rebotaba entre las angostas paredes y él lo visualizaba como desordenadas notas musicales que se desvanecían en el aire. Pensó que, después de todo, había hecho lo correcto, que tenía que decirle que la amaba aunque aquello supusiera su pérdida definitiva. La había conocido en el trabajo. Ella siempre le trataba con cortesía, no como las otras que se burlaban de su torpeza Sin embargo, rechazó con una amabilidad desconocida sus invitaciones. Llegó a creer que la muchacha era aún más tímida que él y atribuyó al retraimiento las sucesivas negativas. Pero aquella tarde ella había perdido las llaves del coche. Llovía. Iba cargada de varios paquetes. Estaba cansada. Venció su timidez enfermiza y le pidió ayuda. Y él, feliz de brindársela, la llevó en su viejo coche de segunda mano. Cuando la ayudó a abrir el portal ella musitó un apenas audible "gracias" y él se abalanzó sobre su cuerpo para besarla provocando la caída de todos los paquetes. Su esperanza se fracturó como el cristal que contenían aquellas cajas y el consiguiente grito: "imbécil" le cortó la respiración. Ella echo a correr escaleras arriba dejando tras de sí los vidrios rotos y el rastro de su esencia. Y él se quedo al pie de la maldita escalera e imaginó su propio rostro, envuelto en un nuevo rechazo y pensó que no podría soportarlo. Abrió una de las cajas, cogió una de las botellas rotas que derramaba su rojo contenido sobre el mármol blanco del suelo y sacó la ganzúa del bolsillo derecho de su cazadora. Sabía cuál era su puerta.

Carne de yugo de Ramón Peñacoba

De nuevo Ramón Peñacoba nos regala una historia escrita desde el corazón, cuya prosa cuidada y suave fluye y no decae a lo largo de las páginas. No es otra historia más de preguerra. Como lectora de Peñacoba puedo atreverme a decir que es una novela de personajes, que como en Morir de azul, podrían perfectamente aparecer en otro marco histórico y en otra cultura. Además de ese gusto por el momento histórico, el libro deja de nuevo el sabor épico de personajes nobles y duros. Y también la guerra es otro elemento recurrente que surge con toda su crudeza. La novela me atrapó desde el principio, casi me vi inmersa en las pesadas tareas cotidianas de las gentes del campo para luego ser arrastrada por los acontecimientos que sacuden sin piedad a la población protagonista de la historia. En definitiva, una gran novela muy bien narrada que no os dejará indiferentes. Seguro que cuando recorra el Páramo de Masa me parecerá ver a un grupo de hombres, mujeres y niños segando, y esa bandera que de forma tan ingeniosa y significativa marcaba la situación del excusado.

Gestos

A María Mazo

 Aquella tarde se enamoró de todos, un hecho impensable años atrás en los que su corazón se había convertido en un furgón blindado. Pero esa precisa tarde, sin razón aparente, se enamoró hasta del aliento inocente de sus amados. Incluso sus gestos le resultaron dolorosamente atractivos, elegantes como una batuta manejada a la perfección. Y fueron los gestos, hasta los que se abortaron o los que ella intuía, los que la sumieron en un estado de gozosa locura.
 Ellos vestían ropas de estilos diferentes. Algunos mostraban el aspecto cuidado de un ejecutivo, con sus camisas esmeradamente planchadas, casi inhumanas, con el cabello pregonando un corte impecable. Otros exhibían una imagen desaliñada de osos solitarios, libres de la tiranía de las corbatas. Parecía como si ambos tipos de hombres masticasen una vida distinta o se alimentaran de un aire de composición química diferente. Sin embargo, fueron los gestos los que la enamoraban, los lazos dibujados sobre el viento para apoyar lo que se dice o para ocultar lo que se calla, toda esa fuerza contenida bajo una camisa de algodón egipcio o una camiseta de propaganda. Ellos eran almas en tránsito que ella intentaba atrapar desesperadamente, a sabiendas de que no las necesitaba.
 Lejos de sentir miedo decidió que enamorarse resultaba una bendición del destino, intuyó que los deseos se transformarían finalmente en estrellas fugaces y que ella los contemplaría, dichosa, desde el banco del Espolón mientras su amiga Pepa le contaba, del mismo modo exacto desde hacía cincuenta años, cómo la cortejó su Manolo.

El perfil de la serpiente

Matilde Sedano Galerón acaba de publicar su opera prima con este sugerente título, una novela calificada de género negro y que a mí me ha hecho pasar un rato estupendo. Como no sé mucho de geografía, hasta que leí la novela no había oído hablar de  la ciudad brasileña en la que transcurre gran parte de la trama: Curitiba. Ciudad tan bien descrita que parece que una acaba de pisarla cuando ha cerrado el libro. También he encontrado, hojeando una revista dominical, el siguiente dato: Curitiba es la sexta ciudad del mundo en caminar deprisa. Esta noticia no me habría impresionado tanto -más bien nada-, si no hubiese leído esta novela, que nos dibuja una ciudad bellísima, salpicada de hermosos parques, de la que una puede salir por unas carreteras que flanquean playas a bordo de un descapotable -a ser posible rojo-. Pero en esta novela no todo es de color de rosa, y no sólo trata de Brasil, sino que retrata a dos personajes heróicos, que se enfrentan llenos de coraje a la vida aunque ésta sólo les muestre su cara más cruel. Otros personajes secundarios, no menos interesantes, se hacen querer por el lector al estar cargados de una gran humanidad.

La prosa de Matilde Sedano es suave y precisa, no cae en artificios innecesarios, y fluye como un río de aguas cantarinas. Sólo me resta decir que esta obra me ha pasar momentos muy agradables y quedará en mi memoria con la última frase, que como una joya pone el broche final de una forma muy elegante.

Carta a Don Juan

Bajo ese título se recogen los cuentos completos de Carmen Laforet. La editorial palentina Menoscuarto nos ofrece otra obra deliciosa que con el título de uno de sus cuentos nos devuelve, plena, viva y llena de frescura a la autora de Nada. Carta a Don Juan es una pequeña maravilla, vibrante y sorprendente. Algunos relatos son inéditos y han sido rescatado de diversas publiciones de los años cincuenta. No voy a hablar más de ninguno de ello, aunque he de confesar que casi todos me han emocionado. No dejen de leerlos. Es un auténtico regalo.

Nº 4 Revista Caleidoscopio

Ha salido el nuevo Caleidoscopio, que regalarán los libreros a los que compren libros en la Feria del Libro de Burgos. También podrá conseguirse, de forma gratuita, en las bibliotecas públicas de la ciudad y en los Bares como La Clave, La Trastienda, Plaza Nueva o El Bardeblás, entre otros. Esperamos que os guste.

 "...
 Porque quiero dormir el sueño de las manzanas
para aprender un llanto que me limpie de tierra;
porque quiero vivir con aquel niño oscuro
que quería cortarse el corazón en alta mar."


Gacela VIII 
DE LA MUERTE OSCURA
(El diván del Tamarit, Federico García Lorca)

 

Escucho deliberadamente a Billie Holiday, tras regresar a casa en una extraña tarde que nos anticipa la lluvia de una primavera que se disfraza de otoño. He paseado por la calle en la que nos encontramos la última vez. Hablamos de nuestros proyectos, bueno, hablé más yo, puesto que tú con esa exquisita educación que siempre manifestaste, teñida de timidez, me escuchabas. "Avísame cuando presentes tu libro", me dijiste. Pero el mensaje te llegó cuando ya no estabas entre nosotros.
 Todas las palabras del mundo serían insuficientes para explicar mi tristeza, la orfandad en que nos dejas a los que esperábamos más historias preñadas de sentimientos que erizasen la piel. En cualquier caso, no me resisto a escribirte, como si de algún modo pudieras leer estas torpes palabras. No hace falta que te diga que admiro tu talento literario, ya te lo dije en una ocasión, cuando terminé de leer Nieve y silencio. Simplemente te manifesté que era la novela que me hubiera gustado escribir. Sabes que soy sincera, que en una de las entradas de este blog ya hablé de tu novela.
Me gustaría creer en Dios, David, para tener la certeza de que volveremos a encontrarnos en alguna calle, y tú llevarás ese eterno cigarrillo en la mano, con el brazo ligeramente flexionado, y tendrás siempre unos minutos para escuchar mis tonterias. Te echaré mucho de menos.

 

La rebelión de Asunción Sasamón

Resulta curioso descubrir como el personaje que una escritora ha creado se independiza y anida en los blog de otros creadores. Es el caso de mi querida Asunción Sasamón, protagonista de dos de mis cuentos publicados en "Los versos de Ibn Abdüm y otros relatos" (www.leerplus.com) y en "Muerte a los imbéciles" (www.edicionesbeta.com). Resulta que lleva una vida independiente, totalmente ajena a mi voluntad y se dedica a martirizar a mi editorial exigiéndole la mitad de los derechos de autor. Este caso espeluznante, digno de Cuarto Milenio, en el que un personaje imaginario se dedica a hacer de las suyas, está plasmado en el blog de Galetti, el cual sufre las quejas de la editorial. La propia Asunción Sasamón ha entrado en el blog y ha dejado alguna de sus lindezas, lo que ha hecho que una tenga que intervenir en el asunto para colocar a este personaje díscolo en el lugar del que nunca debió salir: sus cuentos. Si quieren estar al tanto de este suceso insólito no tienen más que entrar en http://lapoesiaesuncuento.blogspot.com
y consultar la entrada del domingo, mayo 13, 2007  titulada:
Para Ana Mayoral . Ya me dirán qué les parece.

Historia de un retrato (déjate llorar)

 

Homenaje al pintor Modesto Ciruelos

 Te lo dije pero no me hiciste caso. Y ahora te ves así, congelada para siempre en el vacío de tu mirada, en esa ausencia del tiempo en que te retrató el maestro. Tu pose es perfecta, tu atuendo impecable, pero tus ojos delatan que en tu corazón los objetos están desordenados. Resultó una alegría para muchos contemplar tu tristeza, porque así debería titularse el cuadro en lugar de "la mujer del conde". Tristeza que hacía más soportable la vida de los que no tienen derecho a casi nada. Pasaban por el salón a hurtadillas para contemplar el retrato de su señora, que lejos de aparecer radiante dominando la estancia, parecía concentrar en su rostro toda la pena del universo. Y así ellos se marchaban más alegres sabiendo que los señores también sufrían.
 Te lo dije, déjate llorar, no te guardes esa angustia como una muda nueva en el fondo del armario por si te pones mala. Ya estás enferma, ya es tiempo de que con las lágrimas se marche el pasado. Pero no me hiciste caso. Te educó una nanny británica y claro, eso marca el carácter. Nadie te vería jamás envuelta en el chal del llanto y eso que un buen atracón de lágrimas en soledad te hubieran sentado de maravilla. Con los ojos limpios podrías ver el día del color del sol y la congoja daría paso a la serenidad.
 Pero no me hiciste caso y ahí estás por los siglos de los siglos, colgada en la pared de un museo, con el corazón en carne viva, porque además de tus elegantes maneras el artista retrató a ese ser desvalido que escondías y que a él no pudiste ocultar.
Déjate llorar y luego disfruta recordando lo que se fue, lo que muchas mujeres jamás conocerán, la pasión del amor que todo lo deja patas arriba. Has sentido esa angustia gozosa tan sublime  que yo misma sólo he conocido en las novelas románticas. Y aunque él se ha ido y jamás sabrás si ama a otra o si simplemente respira, una vez lo tuviste. Déjate llorar y luego adora ese recuerdo como a un ángel que un día pasó por tu puerta, te rozó con sus alas y te dio una vuelta por el cielo.
Eso te dije, pero no me hiciste caso y te dejaste retratar.

 

 

 

 

La estación de los amores II dedicado a Belén

Tal vez todo se reduzca a la influencia de los planetas el día que nacemos. Con esta idea escribí este relato que vuelvo a publicar para Belén y que ya apareció en el blog en abril de 2007. Casi lo había olvidado, espero que os guste a todos:

" Podría tratarse de la estación de ferrocarril en la que más besos se han esperado. Podría ser la estación del año en que nos tomamos o dejamos. Para Eva era septiembre, sin duda, el mes del amor. Muchas veces pensó en la influencia de su signo del zodiaco: virgo, que también reinaba en septiembre. Resulta demasiado manido escuchar que la primavera la sangre altera. Sin embargo, lo inaudito, es que septiembre, el mes que preludia el frío y la recuperación de los quehaceres diarios volviera más atractiva a Eva. Tal vez, tras el verano, se volvía más luminosa, su cuerpo experimentaba una despistada primavera que seducía al sexo contrario. También es posible que con el sol desapareciese su acné. En cualquier caso es preciso no olvidar que también se convertía en el ser más aburrido, porque en ese mes también era abandonada, o incluso el más odioso cuando era ella la que rompía.
Ellos la amaban en la época de la vendimia y el vino del amor fermentaba en las barricas de su cuerpo. Aun así, quiso enamorarse en otras épocas, pero fue imposible. Nunca pudo vivir el típico amor de verano, algún suceso truncaba cualquier pasión emergente, y nunca pasaba de las miradas. Aunque lamentaba que algunos hombres aparecieran por su vida en el mes de agosto, bien porque eran irresistiblemente guapos o bien porque le parecían divertidos o inteligentes, pero nunca se desesperaba. Sabía con toda seguridad que al llegar septiembre ocurriría el milagro.
 Conoció a los tres hombres más importantes de su vida en septiembre, y en es mes le declararon su amor. Los enamoramientos en otras estaciones nunca prosperaron, como si el amor fuera una planta que era preciso sembrar en la tierra adecuada. Y Eva era un suelo infecundo el resto del año.
 En septiembre se le acumulaban los aniversarios: el de la declaración, el de la boda, el cumpleaños, el de las dolorosas rupturas... pero al llegar al último hombre sólo pudo recordar dos fechas. Las demás se fueron desapareciendo del calendario del alma y al final pintó de color rojo todos los días de septiembre, todo el mes se convirtió en una fiesta, el aniversario de los amores perdidos, el de los amores recuperados, amores que como uvas se cosechan en la vendimia que derrama vida tan sólo en septiembre."
Ana Mayoral 7/04/07

Apadrinar palabras y otros asuntos tertulianos

Si deseais secundar la iniciativa e la Escula de Escritores de Madrid y la del Ateneo de Barcelona, puedes apadrinar una palabra en desuso para que forme parte de la reserva de palabras www.reservadepalabras.org . Se trata de un modo muy hermoso de celebrar el día del libro. Las direcciones de internet en las que podéis apadrinar hasta cinco palabras son:

www.ateneubcn.org/apadrinaunaparaula/

www.escueladeescritores.com

hasta el 21 de abril.

El tema de escritura de esta semana es Déjate llorar.

Leímos en la tertulia el texto que nos envió Galetti sobre La estación de los amores. Las otras estaciones de los tertulianos fueron también de trenes, incluso una de ellas se ubicaba en la India. Otras estaciones se referían a las épocas del año, a los cambios que experimenta la naturaleza. Desde aquí abrimos nuestra tertulia para quienes deseen dejarnos un microrrelato o un poema sobre el tema de esta semana.