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anamayoral

OTRO PLAGIO

De nuevo vuelvo a escribir sobre este tema, y me reafirmo en mi tesis de que el plagio es algo patológico, igual que la cleptomanía o la claustrofobia, pero mucho más feo si lo practica un escritor de la talla de Bryce Echenique. El escritor gallego José María Pérez Álvarez no salía de su asombro cuando dos periodistas peruanos le comunicaron la sorprende noticia de que Bryce Echenique había plagiado su texto Las esquinas habitadas, aparecido en la revista Jano en marzo de 2005. Bryce Echenique lo titula La tierra prometida y lo publica en El Correo de Lima el 12 de noviembre de 2006.  El que quiera leer ambos textos comprobará que prácticamente están calcados (aparecen en El País del 24 de marzo de 2007). El propio Pérez Alvarez es lector de Echenique, como yo misma (sus cuentos me encantaron), pero claro, una duda si esto es cosa de la vejez o es que este tío ha tenido siempre algún negro literario como el que aparece en un delicioso cuento de Dino Buzzatti (Los siete mensajeros y otros relatos).

¿Qué más se puede decir?

Saudade

Saudade, reza el cartel que distingue a este bar de otros locales que jalonan la calle. Como un imán, la palabra enigmática, vestida de una luminosa tristeza, me atrae. El interior del local no me decepciona: mesas de auténtica madera, de formas rectas o curvas, que ofrecen la veta desnuda o teñida de verde musgo. El suelo está ambaldosado con losetas de barro cocido, que se asemejan a un mosaico. Sobre la barra penden lámparas con tulipas malva. Los camareros muestran una imagen sobria y limpia. La carta de desayunos anuncia tostadas de hogaza, pan integral o multicereales. Los periódicos duermen en un precioso revistero. Todo sería tan perfecto como lo describo si no fuera por el ruido infernal que me agrede desde un rincón oscuro: una máquina tragaperras rompe la suave melodía ambiental con sus estridentes ruidos. Un anciano arroja monedas de su exigua pensión al monstruo insaciable que sólo le devuelve luces parpadeantes y chillonas.

Supongo que los dueños del local habrán tenido que instalarlas para llegar a fin de mes y pagar la hipoteca o los muebles que me habían seducido. "Saudade", ahora comprendo lo que anuncia el cartel de la puerta, que sentirás nostalgia de un tiempo que apenas conociste en el que las tragaperras sólo vivían en las películas de Hollywood y en Las Vegas. Máquinas diabólicas que como especies colonizadoras han desplazado a las partidas de brisca o de dominó, y se han instalado sobre los espaldas solitarias de los ludópatas como crueles condenas.

SALUDOS

Saludos Eva Santos Mazo, que nos sigue desde Alemania, lo cual nos llena de orgullo y de satisfacción; a los alumnos del curso de Rosana, espero que esta modesta bitácora un tanto caótica os guste.

En la última tertulia nuestros trabajos versaron sobre ese bello animalillo que es la libélula, que despertó nuestro lado más poético. Ahora comprendo por qué fue elegida como una de las palabras más bellas escritas en castellano.

En la próxima el tema de trabajo es La estación de los amores, de lo más sugerente. Si alguno de vosotros quiere dejar un microrrelato o un poema sobre el tema de la semana que pinche en Comentar y lo escriba. Lo leeremos en nuestra tertulia.

Ya hemos abierto la veda a la caza de nuevos poemas y relatos para el Caleidoscopio Nº 4, así que volveremos a regalar nuestra revista en la póxima feria, que será a finales de mayo o principios de junio.

Espero que no os enfadéis

Vaya por delante que quiero mucho a mis amigos, y, la verdad, no sé cómo decirles que no me envíen esos mensajes que tanto abundan por la red. Me refiero a los que antes venían en forma de carta, con una peseta pegada con un celo y ahora invaden el correo bajo la amenaza de innumerables desgracias si no se reenvían a unos cuantos incautos.

Y lo peor no es eso. Existe otro tipo de mensajes, gestados por quién sabe qué entes y cuáles son sus oscuros fines, que también nos amedrentan con timos varios, enfermedades, y cualquier otra cosa que cause temor. Esto es como la lista de aditivos alimentarios en las que figuraba como cancerígeno el ácido ascórbico -que es el nombre científico de la vitamina C- o el cloruro sódico, que no es más que la humilde sal de cocina. Lista supuestamente elaborada por un hospital de Getafe que no existía.

La gente difunde estos mensajes con la esperanza de que los amigos no caigamos en las garras de los desaprensivos timadores o que no enfermemos por culpa de los aditivos alimentarios. Y es de agradecer que se preocupen por una. Pero la verdad, he de confesar que ya no los abro. Los mensajes que vienen con uno de esos archivos adjuntos, en el 99.99% de los casos no tienen nada personal (lo he comprobado), y a mí, que tengo mi corazoncito, me gusta que lo que me envíen tenga alguna noticia de mis amigos, de cómo están, de cómo les va la vida, y no archivos de dudoso origen que me meten el miedo en el cuerpo. Para eso ya están los telediarios.

Por mi parte jamás envío archivos de ese tipo, quien me conoce lo sabe. Así que por el bien de la humanidad, dejemos de meternos miedo, y contémonos más cosas nuestras, seamos más humanos. Espero que no os enfadéis, ¡eh!

LIBROS POR LEER

 Como me produce pavor perder la lista de libros que deseo leer voy a dejarla en el ciberespacio, y de paso, puede que a alguien le sirva a la hora de elegir una lectura.Como seguro que ya habéis leido alguno de ellos, si queréis dar vuestra opinión pinchad en "comentar".

1. Alquimia. Ciencia y pensamiento a través de los libros. Secretariado de publicaciones de la universidad de Sevilla. 15 euros. Secpub6@us.es 954 487 447.
2. El ocaso de los superhéroes. Deborah Eisemberg. Leqtor. Barcelona 2006. 20 euros. Colección de relatos.
3. El club de lectura de Jane Austin. Kaven Joy Fowler. Quinteto 2006. 7.95 euros. Novela.
4. Mujer que soy. Angelina Gattel. Batleby. madrid 2007. Antología de poesía española.
5. Cuatro poetas en guerra. Ian Gibson. Planeta. 23 euros.
6. Llámame Brooklyn. Eduardo Lago. Premio Nadal 2006. Booket. 8.50 euros.
7. Cuentos del libro de la noche. Sergio Pitol. Colección de relatos del Premio Cervantes.
8. Una habitación propia. Virginia Wolf.
9. La iliada. Baricco.
10.  Relatos cortos de Tenessee Williams Ed. Alba.
11.  Retratos. Truman Capote. Anagrama. -sólo he leído un para de capítulos en la biblioteca y me gustaría volver a leerlo.
12. Cuentos completos y viejas historias. Miguel Delibes. Editorial Menoscuarto. Palencia 2006.
13. La calle del paraíso. Gustavo Martín Garzo. El pasaje de las letras. 24 euros. Creo que refleja los paseos por Valladolid del autor.
14. Cuaderno rojo. Jiri Orten. Editorial Pretextos (también tiene el cuaderno azul y el jaspeado). No recuerdo nada sobre esta cita, pero es evidente que debió llamarme la atención por algún motivo.
15.  El crimen de los Monegros. David López. Novela actual.
16.  La dama de picas/Dubrovki. Pushkin. Alianza. 6 euros.
17.  Antología de relatos fantásticos argentinos. Espasa. 9.90 euros.
18.  La montaña mágica. Thomas Mann. Edhasa. Según la crítica es la última y mejor traducción que existe.
19.  Poema en viñetas. Dino Buzzatti. Editorial Gadir. Poemas y dibujos del genial escritor italiano. Una joya. Hasta ahora inédito en España. Lo publicó en 1969. Su formato es de cómic o novela gráfica.
20.  La casa del boticario. Adriar Mathews. Alfaguara. Promete ser una encantadora novela ambientada en Holanda.

NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS

 

 Hace unos meses, la verdad es que no recuerdo cuándo fue, firmé un manifiesto en contra del canon por el préstamo bibliotecario. Para aquellos que no lo conozcan les resumiré la situación: la Unión Europea obliga a que en todos los países miembros se pague un canon por libro, CD o cualquier otro soporte que se saque de una biblioteca publica. La tasa sería, según el periódico El País del pasado domingo, de 20 cts por libro, con el objeto de resarcir económicamente a los autores. El gobierno español está retrasando la aplicación de esta ley comunitaria lo cual nos supone el pago de una sanción, pues Bruselas ya nos ha tirado de las orejas. La ministra de cultura, en vista de que no se puede luchar contra los gigantes, plantea la posibilidad de que se realice el pago a través de una oficina pública y que no tenga que hacerlo el usuario, como ocurre en otros países, sino que lo haga el estado.

El tema es realmente vergonzoso. ¿Cómo quiere potenciarse la lectura si se cobra por ello en un centro público como es una biblioteca?

El escritor José Luis Sampedro es uno de los escritores que se manifiesta públicamente en contra de dicho canon. Si desean leer su artículo aquí está el enlace.

http://noalprestamodepago.org/2007/03/02/por-la-lectura/

Por mi parte, manifiesto públicamente que como autora renuncio al dichoso canon que pudiera corresponderme por que alguien tenga la deferencia de sacar uno de mis dos únicos y queridos libros de la biblioteca. Que el canon revierta en los fondos de la biblioteca, para que pueda adquirir más materiales. Para mí es un verdadero honor que alguien elija una de mis obras para ser leída. Yo misma me he forjado como lectora, escritora y persona en las bibliotecas que he tenido el placer de frecuentar. Para mí son un remanso de paz, de educación y de cultura, que me permitieron leer muchos más libros de lo que me hubiera permitido comprar, y no sólo por el placer de la lectura sino también como estudiante para mejorar en mis estudios.

En fin, no sé cómo el gobierno va a desfacer este entuerto en el que nos ha metido el gigante europeo. Espero que el lector de a pie no pague el pato de este gran error.

 

Cerezas en un cesto de agua

 

 No soy la verdadera autora de estas palabras. Tan sólo pretendo recogerlas. Son cerezas maduras en un cesto de agua, y se malograrán con el tiempo, quizás ya nadie las escuche. Él era cirujano en su país y le gustaba curar a las personas. Disfrutaba con su trabajo. Realizó multitud de investigaciones y escribió libros. Dirigió varias tesis doctorales. Había dedicado sus ojos al estudio y sus manos al noble arte de devolver la vida.
 Llegó a España para reunirse con su esposa. Jamás imaginó que la decisión de abandonar un país que le asfixiaba acabaría por sumirlo en una profunda tristeza. No pudo ejercer como médico, no le homologaron el título. Terminó cocinando horas y horas en un restaurante. Nos contaba su historia mientras preparaba un besugo con verduras y salsa de soja. Mientras practicaba delicadamente unos cortes al pescado su voz nos recordaba que en el pasado realizaba complicadas operaciones. Su mirada se perdía en el abismo negro que acababa de superar y en su voz temblaba una lágrima. Decía que tras el trabajo en el restaurante corría hacia el campo y gritaba, gritaba muy fuerte para expulsar la rabia.
 Tiempo después, su mujer y él abrieron su propio restaurante. Un buen día, como se lee en todos los cuentos, unas clientes le preguntaron si le gustaba España. Entonces abrió los ojos y pensó que en la vida había otras cosas, entre ellas, un bien muy preciado, la libertad. Entonces se dijo para sí mismo: "Mañana despertaré alegre y no volveré a gritar".


 Esta es otra historia prestada, que tomo directamente de los labios de su protagonista, para que no se diluya en el exceso de información que nos invade. Nunca pensó que volvería a ejercer su profesión por un motivo tan terrible. Se había acostumbrado a su nuevo oficio de albañil y vivía bien. Era trabajador y lo respetaba todo el mundo. Su vida en nuestro país era modesta pero honrada, ese hecho era lo único que le permitía aceptar su nueva situación. Una mañana de marzo, cuando la primavera ya se presentía, se reencontró con el horror que creía haber dejado atrás en Afganistán. El estruendo lo dejó sordo por unos instantes, y cuando sus ojos se acostumbraron al humo espeso y divisó los cuerpos se lanzó, como invadido por un impulso primario, a realizar torniquetes y a confortar a los heridos. Lo mismo que había hecho años atrás en aquella guerra. En compensación, el gobierno le ha homologado el título y ahora vuelve a trabajar como médico. Jamás imaginó que tras la tragedia volvería a despertar alegre. Pero ahora recuerda, y su mirada detenida en el horror le devuelve a aquella mañana. Y en lo más profundo de su corazón desearía seguir siendo albañil.

 Y yo me pregunto, ¿Son necesarias las grandes tragedias para que los hombres recuperen su dignidad? ¿No puede articularse algún sistema que garantice su idoneidad y les permita trabajar en lo que se formaron, con gran sacrificio personal y seguramente de su familia, durante años?
 

ECOS SILENCIADOS

Bajo este sugerente título se anuncia la publicación de un libro que rescata del olvido a las voves femeninas del pasado en la literatura españaola (del siglo XII al XVIII). La idea es del Instituto Castellano y Leonés de la Lengua. Sus autoras son Susana Gil y Mercedes Rodríguez.

A este volumen se suma "Con voz propia", en el que se retrata el papel de la mujer en la literatura española desde el XIX al XX.

Ambos libros han sido publicados por dicho instituto, en la colección Imagen y Palabra de Mujer.

Más información en www.nortedecastilla.es

8 de marzo. Día de la mujer que no escribe.

Hay mujeres que no pueden escribir. Cuando eran niñas fueron sacadas de las escuelas para cuidar a hermanos menores o para hacer las labores de la casa. Con suerte, aprendían a leer bajo las sábanas, a escondidas, ayudadas por la luz de una linterna. Las más valientes se atrevían incluso con los libros prohibidos por la Iglesia: su lectura era pecado porque los autores estaban excomulgados por el Papa. Uno de ellos era tan inofensivo como Alejandro Dumas.
Desde que puedo recordar, he visto a algunas de estas mujeres leyendo, y mi primer deseo consciente fue aprender a leer. Mi madre es una de esas mujeres. Es capaz de inventar historias surrealistas, brillantes y divertidas. Aunque no las plasma en un papel, las narra de forma extraordinaria. Domina todos los artificios de un buen relato, pues sabe cuándo debe hacer una pausa, cuándo esconder algún detalle para sorprender al final a los oyentes. A veces le digo que debe grabarse, para que no se pierdan sus historias, para que otros las disfruten.
Como es una lectora voraz, ha logrado atesorar muchos conocimientos, de tal modo que sabe más de muchos temas que algunos que ostentan títulos universitarios. Su sensibilidad no tiene límites, ni su inteligencia, nada se le escapa.
Por eso me gustaría dedicar este día a las mujeres que no escriben en un cuaderno ni en un ordenador porque no les permitieron estudiar en una escuela. Día a día inventan cuentos maravillosos que imprimen en nuestra memoria y en nuestros corazones.
12/3/03

Gabriel García Márquez

No teman, no voy a hablar del 40 aniversario de Cien años de soledad, aunque sus lectores sabrán que nunca se habrá dicho suficiente. He celebrado este particular aniversario leyendo otra obra de García Márquez,  Memoria de mis putas tristes. Una auténtica delicia. Siempre resulta un placer regresar a su particular prosa, rica y agil, que fluye mientras nos pinta su realidad latina, con esos personajes abandonados del amor y abanderados de la vida. Lo leí una tarde, por su brevedad y por la premura de conocer lo sucedido al nonagenario protagonista. Fue una tarde especial. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto con un libro. Y eso que el tengo ahora en las manos promete.... ya les contaré.

TERTULIA CALEIDOSCOPIO

TERTULIA CALEIDOSCOPIO

A partir de ahora dedicaré un Tema del blog a la tertulia, aparecerá a vuestra derecha, junto con el resto del tema, con las noticias y otras cuestiones que nos puedan interesar a todos.

En el tema ENLACES, aparece un artículo con webs y blogs de interés.

Ya sabéis que se cambia la tertulia a los jueves de 7 a 9, en la clave. La próxima será el 15 de marzo.

Podéis participar en todos los artículos publicados, pinchando comentar, sólo os harán una pregunta un tanto absurda por seguridad antiespam, simplemente hay que contestar lo más evidente y se publicará vuestro comentario.

 

Noticias del mundo

Leo en la selección de The New York Times dos noticias que me reconcilian con este mundo. La primera nos habla de como Níger está frenando la desertificación. Han vuelto a los modos tradicionales de proteger los retoños de los árboles que brotan en sus huertos. El gobierno permite que cualquier persona plante árboles, ya que están comprobando las ventajas de esta medida: la sequía disminuye, ya que los árboles ayudan a retener el agua, y los campos son más fértiles, porque sus raíces sujetan el suelo y detienen la erosión. Es este un claro ejemplo de como las personas, a nuestro modesto nivel, podemos contribuir para cambiar el mundo, en lugar de lamentarnos por lo mal que está el planeta. Desde Níger nos están dando una verdadera lección.

La otra noticia, es que Saad Eskander, director de la Biblioteca y el Archivo Nacionales de Irak, en Bagdad, junto con su equipo luchan cada día por preservar el legado cultural de un país, por mantener la biblioteca abierta. Parece increíble que en una ciudad asediada por las bombas, en la que las comitivas fúnebres deben ser el pan de cada día, queden hombres dispuestos a dejar su vida para que no se destruya su historia y su literatura. En el artículo mencionan que el propio Eskander relata las dificultades que encuentran a diario para realizar su trabajo en la página web de la Biblioteca Británica. En todas las guerras muchos responsables de museos se las ingeniaron para proteger las obras de arte y, gracias a ellos, podemos contemplarlas hoy día por un módico precio, sin saber que hace décadas muchos hombres y mujeres evitaron que se perdieran. Les recomiendo que lean los diarios de Eskander, la página de la biblioteca británica es www.bl.uk/iraqdiary.html, cuya labor también es encomiable, enviando fondo, materiales y apoyo a esta castigada institución. He tenido la oportunidad de leer lo acontecido durante algunos días de febrero. No voy a contárselo, es preciso que lo hagan ustedes.

A pesar de lo que vemos cada día, no todo está perdido. Aún quedan seres que mantienen su condición de humanos. 

Muerte a los imbéciles de Ana Mayoral

Os comunico que mi nuevo libro de relatos ya está disponible en internet, en la página web de la editorial, www.edicionesbeta.com

Aún no sé cuando estará en las tiendas, no obstante si alguien está interesado que lo encargue, ya que la distribución será practicamente nacional.

Deborah Eisenberg

Eisenberg publicó en 2006 el libro de relatos "El ocaso de los superhéroes". No he leído el libro, por aquello de que es imposible leer todo lo que sale, pero guardé el artículo que apareció hace algunos meses en el periódico. Como quiera que también me dedico al relato, devoré la entrevista y extraigo algunas de sus frases que me parecieron muy reveladoras. Para Eisenberg el cuento supera a la novela en elegancia y destreza. Yo no me atrevo a decir tanto, aunque es preciso recordar que los grandes escritores en lengua castellana practicaron este género, como Borges y Cortázar. También me gustó leer que los relatos de su libro presentaban distintos estilos. Como ya he dicho otras veces, me aburren las colecciones monotemáticas. Pero lo que más me fascinó es que para ella un cuento es como una pieza musical. Siempre había pensado que la musicalidad estaba implícita en la poesía, que el ritmo era imprescindible para que un poema "funcionase".  Y también había impreso un cierto ritmo en algunos de mis cuentos, repitiendo esquemas de párrafos como si fuesen estrofas, repitiendo frases a modo de estribillo. Quizás el cuento queda sujeto a una especie de corsé, pero creo que gana en musicalidad.

Eisemberg también manifiesta que hizo lo posible por no escribir, para no ser una escritora más, del montón, pero que al final no fue capaz de evitarlo. Tenemos en común que a ambas nos animó nuestro compañero a escribir, así como que de niñas no hacíamos otra cosa que leer, para ambas la lectura representaba una "salvación". Así pues, no era la única "rarita".

La escritora se lamenta de la situación en el mundo editorial: el libro es considerado un producto más, y ya no parecen quedar editores que se arriesguen a publicar verdadera literatura a pesar de que tenga pocos lectores. Dice que si hoy en día cayeran en manos de los editores los libros de Joyce o de Dostoievski nadie se atrevería a editarlos. Creo que los que pretendemos escribir debemos ser realistas, el mercado está como está, y debemos plantearnos si queremos vender muchos libros o si realmente queremos hacer lo que nos apasiona. Por suerte yo no vivo de la literatura y no soy esclava de las ventas, por lo que puedo escribir lo que desee, y si llego sólo a un lector ya me doy por satisfecha. Lo que escribo debe satisfacerme primero a mi. Con eso no quiero criticar a escritores como Matilde Asensi o Ildefonso Falcones. Me alegro de que hayan vendido muchos libros y espero que disfruten con su escritura. Pero señores, seamos claros, no podemos escribir rollos infumables y pretender encima que nos lean millones de personas, que bastante tienen con sacar un ratito de su escaso tiempo libre para leer.

Arthur conan Doyle

Acerca de las cualidades que debe tener el escritor que desea alcanzar el éxito:

"Tiene muy claras las responsabilidades de un autor: primero, ser inteligible; segundo, ser interesante; tercero, ser inteligente"

Críticos

No teman, no voy a quejarme sobre ninguna crítica que haya sufrido en mis propias carnes. simplemente paso a relatarles lo que me encontré en el suplemento Babelia, hace como dos semanas. Lamentablemente he perdido el recorte -soy bastante desordenada-, y no recuerdo el nombre del crítico ni del novelista. Lo que si recuerdo es que el crítico parecía empeñado en que su trabajo no se leyese o bien algún mentecato a la hora de acortar la extensión de la crítica se ha hinchado a poner siglas. Me explico: como si de un mensaje sms se tratara, el crítico se refiere al novelista con las siglas de su nombre y apellidos, lo mismo hace con sus libros. Vamos, como si yo les hablase de DQDLM, escrito por el ilustre DMDC -El Quijote y Cervantes-. Y así todo el rato. Horroroso. Por favor, que una compra el periódico para leer algo coherente que no parezca fruto de una mente forjada por la LOGSE. ¡Eso debe de ser! Las nuevas hornadas ya habrán terminado sus carreras y estarán por ahí perpetrando atrocidades. Además, a esta incómoda retahíla de letras mayúsculas se sumaba la típica estructura: decir primero que la obra tiene muchos defectos para recomendar posteriormente que la lean. ¿Es que habían obligado al crítico a bendecir dicha novela y él se resarcía del mal trago llenando el texto de siglas? Si es que no aprendo, debería limitarme a más leer libros y menos periódicos.

Lo último de CARLOS DE LA SIERRA

Carlos de La Sierra no necesita que nadie publicite sus textos, sus fieles lectores acogemos con fervor cada libro suyo que nos regala, porque sabemos que siempre trabaja desde el corazón. Y, en este caso, desde la nostalgia de una época muy feliz para él, renacen dos personajes muy entrañables: el detective Ambrosio y su inseparable novia y colaboradora Socorro, en SEIS TRAGOS DE CLARETE. He leído tan sólo el primer capítulo, y la verdad me parecía imposible imaginar las andanzas de un hombre como el detective que nos muestra y que ya aparecía hace unos años en el Diario16 de Burgos, que no tuve el gusto de conocer. Como en otros libros de Carlos, si él me lo permite, diré que el personaje protagonista es noble y honrado, no se trata de un ángel pero sí de un hombre que se entrega a las causas que verdaderamente merecen la pena, lo cual es un rasgo del propio autor.

Del primer cuento me encanta, sobre todo, la descripción tan precisa y elegante de las escenas, que permite visualizar lo ocurrido como si de una película se tratase, mejor aún, porque el autor transmite los olores, los sabores y otras sensaciones que se escapan al mundo audiovisual. El resto es todavía una sorpresa para mi, y estoy dilatando su lectura para que me dure mucho tiempo -es lo que suelo hacer con los libros que me gustan-.

 

 

CHISMES ELECTRÓNICOS

Leo en el periódico que la próxima semana habrá en la ciudad una conferencia sobre una nueva patología, la de los adictos a los nuevos engendros electrónicos que salen al mercado. supongo que todos conocemos a algún fanático de los ipod, navegadores, móviles que hacen cualquier cosa imaginable, etc. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra. Mi amiga Amaya Campos es adicta a los bolsos. Sustituyó el vicio del tabaco por la adquisición de estos complementos. Posee un armario lleno. Pero al menos sus pulmones hace tiempo que están limpios y esponjosos, como debe ser.

Yo por no tener, no tengo ni DVD. Escribo en un viejo ordenador del cual ignoro casi todo. No  me pregunten cuál es el tipo de procesador, ni qué memoria RAM tiene. A mi me sirve porque de momento almacena todas los textos que escribo sin sonrojarse, sin protestar ni pedir nada a cambio. El pobre está tan viejito que no soporta ni internet. Intenté instalarla y fue la única vez que se me ha revelado. Se rompió. La pantalla se quedó negra, como negras fueron mis lágrimas de desespero. Menos mal que siempre hay alguna amiga caritativa que te arregla el desaguisado. Y es que a mi PC le ocurre lo mismo que a mi, no nos van demasiado las nuevas tecnologías. Estoy anticuada, lo sé, lo confieso. Prefiero escuchar música en un CD, de un buen equipo, y que el sonido inunde la casa como si fuera el estruendo de las olas del mar. Empleo el vídeo VHS -no soy tan carca como para conservar un beta o un 2000- para grabar las películas de La2, que siempre ponen a horas intempestivas -excepto los sábados, no se pierdan a las 22:00 el cine negro, un verdadero regalo-. Con eso tengo suficiente, a veces se me acumulan las películas por falta de tiempo. Por eso, ni se me ocurre descargar pelis por la red, prefiero ver los estrenos en el cine, y me horroriza la idea de ver una peli en el ordenador.

Como ven, no corro peligro de engancharme a la tecnología, aunque tampoco me niego totalmente a utilizarla. Se escribe muy bien en un cibercafé, tomando un cortadito y escuchando el sonido de las teclas aporreadas por los internautas. Es lo más parecido a escribir sobre una mesa de mármol en un antiguo café de esos que con verlos ya inspiran.

 

Oscar Esquivias y La ciudad del gran rey

Este autor últimamente nos da muchas alegrías, como la que ha sido encontrarme sus novelas en FNAC de Zaragoza o leer la crítica de Fernando Castanedo en Babelia el pasado sábado. La reseña no puede ser más favorable. Le deseo todo lo mejor a Oscar Esquivias, se lo merece, por la calidad de su obra y de su persona. Si aún no habéis leído Inquietud en el paraíso, publicado también por Ediciones del Viento, os animo a que lo hagáis. Es la primera parte de la trilogía, seguro que no os defrauda.

Presentación de Muerte a los Imbéciles

La presentación será el jueves 10 de mayo, a las 20:00 horas, en la Sala Polisón del Teatro Principal.

El libro estará a la venta en Burgos en el mes de febrero -ya lo tiene la distribuidora-, no obstante también se distribuirá en el País Vasco, Galicia, Madrid y Aragón. En cualquier caso puede pedirse en la librería habitual Muerte a los imbéciles, autora Ana Mayoral, Editorial Ediciones Beta III Milenio (Bilbao) o bien existe la posibilidad de hacer la compra directamente por internet a través de la página web de la editorial (www.edicionesbeta.com), aunque a fecha de hoy .

También puede conseguirse en el Bar La Clave (C/ Vitoria), donde tiene lugar habitualmente la Tertulia Literaria Caleidoscopio.